16 Errores que Debes Evitar para Perder Peso y No Recuperarlo

¿Cuántas personas conoces que aseguran haber seguido mil dietas pero recuperan el peso perdido?

Seguramente muchas, e incluso te habrá pasado a ti mismo. Y es que la mayoría de las personas dicen ponerse a régimen una media de dos veces al año (después de Navidad y antes del verano), sin embargo casi la mitad tiene sobrepeso.
perder peso

¿Por qué fracasamos en el intento? En muchos casos por seguir dietas incorrectas y, en otros, porque una vez conseguido el peso deseado nos relajamos y no ponemos en práctica los hábitos dietéticos saludables que son necesarios para no engordar.

Además, adelgazar más rápido de ciertos límites no solo puede provocar que ganes más peso del que tenías antes de ponerte a dieta, también es perjudicial para la salud…

Las dietas desequilibradas fuerzan el organismo y este se resiente. De esta forma aumenta el riesgo de hipertensión, colesterol y diabetes. Entrar en la espiral de pasar hambre para perder peso, recuperarlo y tener que hacer dieta otra vez resulta muy frustrante.

Para ayudarte voy a decirte los errores más comunes que debes evitar cuando estás a dieta si quieres perder peso de forma segura y no volver a recuperarlo después.

Errores más comunes al perder peso que debes evitar

#1. Pretender adelgazar más de 4 kilos en un mes

Es lo que prometen las dietas milagro. Y sí, pierdes peso enseguida, pero lo recuperas igual de pronto. La razón es que, cuando privas a tu organismo de comida, entra en un estado de ahorro energético y se vuelve más lento. Además, los kilos de menos son a expensas del agua, el glucógeno y las proteínas.

El resultado es que pierdes músculo y no grasa, con lo que te quedas más flácida y vuelves a engordar fácilmente. Lo saludable es adelgazar de forma gradual: no más de 1 kilo a la semana.

#2. Seguir una dieta de menos de 1300 calorías diarias

No creas que porque una dieta sea variada en nutrientes e incluya todos los grupos de alimentos ya es equilibrada.

Si te aporta menos de 1.500 calorías al día las cantidades de vitaminas y minerales ingeridas serán insuficientes y tu organismo tendrá carencias nutricionales que le impedirán llevar a cabo de forma óptima sus funciones.

#3. No cenar nada si te excediste con la comida

El arte de la compensación lo practican mal muchas mujeres. Porque compensar quiere decir que si te excedes con la comida la cena debe ser más liviana (una ración de vegetales, otra de hidratos de absorción lenta y un poco de proteína). Pero lo que nunca debe hacerse es anularla.

Esto solo provocará que te despiertes de madrugada con un hambre voraz y dispuesta a comer cualquier cosa (está demostrado que en situaciones de ansiedad el cerebro te pide alimentos más grasos).

#4. Abandonar lo integral una vez acabada la dieta

Estés o no a régimen, los alimentos integrales tendrían que ser algo habitual en tu despensa, incluso aunque no necesites perder peso. Pasta, arroz, cereales de desayuno o pan integral son obligados en cualquier menú para lograr ingerir los 25-30 gramos de fibra diarios recomendados.

La fibra retiene agua en el paso del bolo alimenticio por el intestino, aumentando la sensación de saciedad y ayudándote a comer menos.

#5. Beber poco porque crees que te hincha

Es importantísimo tomar 2 litros de agua (esta cantidad puede aumentar según el clima y el ejercicio que hagas) a lo largo del día.

Y las razones son varias: ayuda a eliminar líquidos, combate el estreñimiento y tiene un efecto quita hambre porque mantiene el estómago ocupado, por eso este hábito es especialmente obligado durante y después de la dieta, sobre todo para las personas que suelen tener siempre mucho apetito.

Y si tomas el agua fría tu organismo necesitará una dosis extra de energía para calentarla, por lo que quemarás aún más calorías.

#6. Confundir el hambre física con la emocional

Comer por ansiedad o por nervios es lo que lleva a muchas mujeres a no controlar las cantidades ni el tipo de alimentos que ingieren.

Así que cuando tengas ese impulso irrefrenable de hacerlo para compensar el enfado, la tristeza o el vacío que sientes intenta distraer tu atención de la nevera ola despensa y haz algo que te distraiga (leer, pasear…).

En el caso de que el estómago siga dándote guerra toma una infusión de frutos rojos o de canela endulzada con estevia. Te saciará sin aportarte calorías. Cuando todo esto no sirve y por culpa de la ansiedad no vas a parar de comer valora la posibilidad de practicar actividades relajantes como el yoga o el taichí.

#7. Resignarte a que no puedes disfrutar comiendo

Olvídate de eso cuando estés a dieta. Muchas personas se plantean la hora de comer como un mero trámite para ingerir justo la ración que le ayudará a adelgazar.

Sin embargo, desde el minuto 1 que te propones hacer régimen debes procurar sentarte a la mesa tranquilamente, dedicar al menos 20 minutos a la comida y, si puedes, hacerlo en compañía porque estar a dieta no implica aislarse del resto.

Así interiorizarás que para disfrutar de la comida no hace falta tomar ni grandes cantidades ni platos excesivamente calóricos.

#8. Tragar rápido y sin masticar apenas

Masticar bien cada bocado es clave no solo para saborear la comida, sino para dar tiempo al cerebro a que active la serial de saciedad. Si engulles rápido y sin masticar, para llegue esta serial (se produce más o menos a los 20 minutos de empezar a comer) puedes haber ingerido una gran cantidad de alimento.

Además, masticando bien facilitas el trabajo al estómago y, sin darte cuenta, ayudas a calmar la ansiedad por comer porque tu cerebro se concentra únicamente en la masticación.

Recréate especialmente en los alimentos de consistencia dura como la lechuga y mastícalos unas 40 veces. Y recuerda ensalivar bien los líquidos antes de tragarlos.

#9. Renunciar a los hidratos porque engordan

Los hidratos de carbono complejos que nos aportan alimentos como el pan, el arroz o la pasta (siempre mejor integrales) son la base de nuestra pirámide alimenticia (tanto si estás a dieta como si quieres mantenerte) y no hay que prescindir de ellos.

Lo que sí tienes que limitar son los alimentos ricos en grasas saturadas y los que aportan calorías vacías como los dulces, el alcohol o los snacks.

#10. Creer que lo desnatado es solo para perder peso

Las versiones con menos grasa, azúcares o sal no solo son adecuadas para adelgazar. En el caso de la leche, los médicos recomiendan tomarla desnatada en la edad adulta, especialmente si hay tendencia al sobrepeso o problemas de colesterol.

La canela y la estevia son excelentes formas de sustituir el azúcar en la dieta. Las versiones reducidas en sodio también son útiles para mantenerse en el peso correcto, sobre todo para aquellas personas que padecen retención de líquidos.

#11. Comer menos fruta al finalizar el régimen

Las 5 raciones diarias de frutas, verduras y hortalizas no solo ayudan a perder peso por el agua y la fibra que proporcionan. Son una fuente excelente de vitaminas y minerales que deberían estar siempre presentes en tu alimentación ¡toda la vida!

Una pieza de fruta es el tentempié saciante por excelencia porque llena el estómago con pocas calorías.

#12. Pensar que con la dieta y sin ejercicio basta

La lista de beneficios de la actividad física es larga: proporciona placer y bienestar, disminuye el nivel de colesterol y triglicéridos en sangre, mejora el sistema cardiovascular y respiratorio…

Pero es que además si haces ejercicio, sobre todo a primera hora del día, tu metabolismo se activa y quemas más grasa, con lo que adelgazas con mayor rapidez y te ayuda a mantenerte en tu peso una vez hayas perdido los kilos que te sobran.

Ten en cuenta que si no haces ejercicio físico mientras estás a dieta es más que probable que tu cuerpo quede flácido.

#13. Fijarse solo en el alimento y no en la preparación

Según como cocines lo que te vayas a comer el número de calorías puede dispararse considerablemente. Si estás a dieta recuerda que lo recomendable es tomar solo 2 cucharadas soperas de aceite de oliva al día (ya suman 180 calorías).

Así que, para no sobrepasar esa cantidad intenta cocinar casi sin aceite y recurre a técnicas como el asado al horno o a la plancha, el vapor o los hervidos. Una vez perdido el peso deseado no superes las 3-4 cucharadas al día.

Si de vez en cuando te quieres dar el capricho de un alimento frito prepáralo en aceite abundante y a una temperatura suficientemente elevada para que enseguida se forme una costra externa y no chupe mucha grasa. Déjalo escurrir sobre una rejilla.

#14. Hacer solo dos o tres comidas diarias

Lo ideal es comer 5 veces al día para no tener apetito entre cada una de ellas. Ten presente que el picoteo es el principal enemigo de tu peso porque añade muchas calorías extra a la dieta.

#15. Improvisar a la hora de ir a comprar

Los menús, para que sean equilibrados, se planifican previamente y, por tanto, la compra también. Acude al supermercado con la lista de la compra en la mano y ¡sin apetito! Está demostrado que con hambre se compra más comida y menos sana.

#16. Pesarte cada día

El peso es muy sensible al agua ingerida y eliminada a lo largo del día. Pésate una vez a la semana, mejor cuando te levantes, tanto si estás a dieta como si no.

Pastillas Adelgazantes

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